¡Oooh Kokiri! ¡Oooh Kokiri!
Soy soldado de tus tropas.
Sólo el verde de tu gloria
y el corazón como ropas
vestirán nuestra victoria.
¡Oh, oh, oh Kokiri!
El terreno reverdece
bajo tus nobles pisadas.
Que tu furia nunca cese
y que enmudezcan las gradas.
¡Ooooh Kokiri! ¡Oooh Kokiri!
Que mis últimos latidos
me permitan defenderte.
Nunca seremos vencidos.
¡Voy contigo hasta la muerte!
¡Oh, oh, oh, Kokiri!
Vivimos en un mundo relativo. Nada en este mundo es verdad. Todo depende. Aún la más verdadera verdad oculta la siempre ingrata posibilidad de ser mentira. Por ello este sitio se declara mentiroso. Porque las mentiras también son relativas; y entonces, aún la más mentirosa de ellas encierra entre sus letras la sublime posibilidad de ser verdad.
sábado, 27 de febrero de 2010
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