De mi mano nace el trazo
que atrapará tu mirada,
y en tu pupila hechizada
verás nacer nuestro abrazo.
Aprende a mirar, acaso,
quien recibe la noticia,
de que amar es la pericia
de transmitir lo imposible,
y abrir el campo visible
para encender la caricia.
Manos, cuerdas y madera,
te ofrezco como tesoro.
Este contacto sonoro
será tu escucha primera.
El hielo muda en hoguera
cuando el sonido propicia,
una morada ficticia,
donde el cariño es audible,
y en un compás es factible,
hacer vibrar la caricia.
Tu mano es lienzo vacío,
un espacio sin colores,
donde el fusil o las flores,
son sólo un reflejo mío.
Es colosal desafío,
saber que acaba e inicia
en mis manos la justicia;
que en mis dedos es posible
formar el mundo sensible,
para engendrar la caricia.
- Dany Marlowe -