domingo, 1 de enero de 2006

Una mañana fría

Eres una mañana fría
un aterrizaje en Holanda
a mitad de diciembre
mi soledad compartida
entre mantos blancos
y siluetas difusas
eres de una pureza
que repele
toda iniciativa
de una fugacidad
que destroza
las ilusiones
yo en vano busco
apartar esa neblina
que te cubre
mientras debajo
busco a tientas
recorrer las laderas
de tus senos
visitar tu espalda
perderme en cada
rincón de tus caderas
pero tu piel esquiva
se escurre
entre mis dedos
como el camino
ante el viajero
y no sé si he llegado
hasta ti
o si es sólo otra vez
una alucinación
así que espero al sol
para disipar mis dudas
pero cuando este vuelve
tú ya te has ido


- Dany Marlowe -

martes, 6 de diciembre de 2005

Fragmento de una novela incompleta

Se abre el telón. Sale a escena una mujer elegante, de buen cuerpo, joven, bella. Ocupa algunos segundos para deambular por el escenario. El público espera atento, hipnotizado por la bella actriz. Se toca el cabello, guiñe un ojo, aprieta los labios, camina sensualmente. El público alucina. Parece que va a hablar, pero no, prefiere sentarse sobre el sillón que le sirve como único escenario. Seducidos todos, comiendo bajo su palma, esperan que hable. Cada segundo parece eterno. Hombres y mujeres están dispuestos a subir al escenario y hacer suya esa belleza. Ella sigue ecuánime, con la mirada insinuante, con el cuerpo cumpliendo la única función de invitar, atraer, seducir. Entonces habla, y todos escuchan atentamente. La mujer ha traído un secreto para todos los presentes, el secreto de la felicidad. “Que va”, dicen en voz baja los desconfiados. Otros más, sólo esperan más palabras. La mujer desaparece un momento, sólo para reaparecer con varios artículos en sus manos. Tintes, cosméticos, cremas reductoras, cremas anti-arrugas, sujetadores con relleno, silicón, uñas y pestañas postizas, pupilentes, y todo aquello necesario para falsear el deseo. El público enloquece. He ahí el secreto, no son necesarias más palabras. Los artículos hablan por sí solos. La mujer sonríe, y la sonrisa transmite, que sí, que con la ayuda de esos productos serán tan felices como ella. Con las medidas adecuadas y la piel lo suficientemente camuflada el mundo cabe en una mano. Se cierra el telón. Las luces se apagan. El público aguarda unos segundos para salir rápidamente a la tienda más cercana. Habrá que comprar todo, que no falte nada, la felicidad se vende en el pasillo de vanidad y artículos cosméticos.

domingo, 6 de noviembre de 2005

Mujer

Sobra decir que fue un error
confiar una vez más en ti
que te escribo con el dolor
de los besos que no te di
sumergido en la tristeza
por alojar esperanzas
por creer en tus promesas
tan hermosas y tan falsas
sé que fue casi un suicidio
inventar esta locura
se envenenó mi delirio
con la luz de tu cintura
yo que quise confundir
mi agresión y tu libido
nuestras ganas de fingir
lo posible y lo prohibido
qué estrategia tan siniestra
bella y letal Salomé
te volviste mi maestra
mi asesina y mi placer
más vale que no me extrañes
cuando ya me haya perdido
el dueño de nuestras tardes
no será otro que el olvido
no ensayes una mentira
tan linda como tus ojos
ya no prolongues la herida
que dejaron tus destrozos
si no nos volvemos a ver
no seduzcas a la verdad
que siempre serás la mujer
que compartió mi soledad

- Dany Marlowe -

sábado, 15 de octubre de 2005

Ay Susana

Ay Susana que manía
de aparecerte en mi mundo
y sin pensarlo un segundo
meterte en mis fantasías
qué costumbre tan maldita
de cerrarte las ventanas
clausurarte las entradas
sin abrirte la salida
ay Susanita qué ojazos
que terribles tentaciones
no sé en cuantas ocasiones
me dejaste hecho pedazos
cuántas mañanas la luna
se escapó con tu recuerdo
ya llevaba tiempo muerto
por tus ojos de aceituna
ay Susana cuántas cosas
se escurrieron del tintero
cuántas noches sin te quiero
cuántas espinas sin rosas
mi manzana más prohibida
si supieras cuánto tiempo
pasaría en el infierno
por robarte una mordida
ay Susana qué castigo
obligado a sobrevivir
pasando los días sin ti
pero soñando contigo
ni triunfo ni cruel derrota
no somos dueños de nadie
me basta besar el aire
que a ti te besa la boca

- Dany Marlowe -

jueves, 22 de septiembre de 2005

¿Sabrás?

Llegará un día
en que cansados
voltearemos la cara
y ya no estará más
la magia
que compartimos
platicarás
que anoche lloraste
por su recuerdo
y yo te diré
que el café
ya no es
lo que era antes
daremos la vuelta
y diremos adiós
caminaremos
senderos diferentes
y no sabrás
que te quise
tanto y de tantas formas
en silencio
en miradas
en suspiros
y yo no sabré nunca
si mi mensaje
fue entendido
o si alguna vez
entre tanto misterio
me quisiste
como yo te quise
a tu manera
y estaremos
tan lejos
tan perdidos
cerraré los ojos
y haré como si todo
hubiera sido un sueño
deseando
que al abrirlos
tú aún sigas ahí

- Dany Marlowe -

domingo, 18 de septiembre de 2005

Muriendo

Te brindo estos versos desahuciados
las últimas palabras de mi pluma
te dejo porque he sido derrotado
y no sé quien me secuestró la luna
prometo no llorar cuando recuerde
que mi vida comenzó en tus ojos
que al amarte me enfermé de muerte
que aún me duele contemplar tus fotos
te miento si te digo que estoy sano
que no padezco por ti este dolor
porque tu herida llegó muy temprano
y era tarde para alcanzar tu amor
me llevo el aroma de tus cabellos
la belleza de tu rostro dormido
los encuentros sin caricias ni besos
las mañanas que no estuve contigo
te agradezco el atinado sadismo
la profundidad de este daño mortal
tu amor me puso al borde del abismo
y ahora caigo en patrón anormal
no sé si a donde voy las bocas besen
o si sólo sean capaces de inspirar
te dejo porque estos versos duelen
y tú no estás aquí en mi realidad

- Dany Marlowe -

miércoles, 7 de septiembre de 2005

Una vez más

Una vez más
a escribir versos
por no poder
atarte a mis brazos
de nuevo a llenar ausencias
a compartir vacíos
y es que sabe más
del amor
el que no escribe
y mis páginas
se llenan de tinta
por falta de ti
una vez más
a extrañar
las cosas que no pasan
a ganar
sobre mis sueños
las batallas
que perdí
en tus ojos
de nuevo
a caminar solo
con la mirada baja
el corazón roto
y es que duele
saber poco menos que nada
sentir en palabras
amar en papel

- Dany Marlowe -

Despedida